Caos de tránsito en el centro comercial de Mar Azul y Las Gaviotas

Las calles principales de las localidades, Mar del Plata y Punta del Este y sus perpendiculares se convirtieron en un verdadero riesgo desde el comienzo del verano. La imprudencia de algunos conductores, la ocupación del espacio público de ciertos comercios, la falta de veredas o senderos y el inexistente personal de tránsito convierte en tierra de nadie, en las horas pico sobre todo, las seis manzanas céntricas en las que están la mayoría de los negocios.

Nada cambió con el inicio de la temporada en las zonas céntricas de Mar Azul y Las Gaviotas si en lo que en materia de tránsito se refiere.

Las principales calles Mar del Plata y Punta del Este entre las calles 32 y 37 y sus perpendiculares, son diariamente escenario de choques, incidentes de tránsito, decenas de maniobras peligrosas y discusiones debido al caos que significa no solamente conducir sino también la riesgosa situación que significa ser peatón en una zona donde prácticamente no hay veredas ni senderos peatonales, los automovilistas circulan con rápidez y estacionan de cualquier forma, los obstáculos presentes obligan a caminar por la calle y como si fuera poco, la ausencia de cartelería informativa y personal de tránsito para ordenar el caos colabora para que cada cual haga lo que quiera sin respeto por las normas ni por los demás.

La situación fue advertida por la Asociación Civil del Sur Faro Querandí hace dos meses, cuando ya la pretemporada marcaba la gran presencia de turistas sumado a la cantidad de habitantes permanentes que se acrecentó en los dos últimos años y la problemática del tránsito ya se había intensificado. Desde la agrupación vecinal se presentó una nota en la Dirección de Tránsito detallando los problemas más comunes en la zona y las necesidades más urgentes, entre ellas la presencia de personal de tránsito y cartelería.

No hubo respuesta al respecto, como tampoco la hubo a algunos vecinos que individualmente también expresaron la preocupación, no solamente en Mar Azul y Las Gaviotas sino también en Mar de las Pampas.

La conducta arriesgada de los conductores de autos, camionetas, motos y cuatriciclos es algo que en general no se soluciona con mensajes o cartelería, si con controles presenciales, pero no es lo único que está generando un alerta en la zona, también el desorden es parte de la problemática y es el que agrega condiciones riesgosas tanto para peatones como para conductores.

Muchos negocias copan las pocas y malas veredas que hay con sus productos o con algunos cerramientos al límite de la calle lo que no hace más que empujar a la gente a caminar por la calle. La inexistencia de senderos peatonales como se hicieron en la zona céntrica de Mar de las Pampas y sobre la calle Mar del Plata que conecta Pampas con Las Gaviotas no llegaron a Mar Azul, ni siquiera a la zona con más comercios.

La continuación de la senda peatonal por Mar del Plata y hasta la calle 47 también fue un pedido vecinal que no tuvo respuesta desde el municipio. Mar Azul no es prioridad y hace un tiempo que el municipio no tiene acercamiento real y sincero con la comunidad.

«Hasta que no pase una desgracia Tránsito no va a aparecer», lanzó una vecina en el grupo de alertas de seguridad de whatsapp de la zona en respuesta a otra que pidió por favor la presencia de personal de tránsito en el centro debido al caos que sobre el mediodía y después de la playa pasa diariamente.

No hay planificación urbana para las localidades del sur más allá de algunas intervenciones que por insistencia y aporte vecinal se han ido haciendo, pero de las cuales Mar Azul siempre queda afuera. Es vox populi, son los comentarios usuales que las vecinas y vecinos hacen en las redes sociales y en los grupos de whatsapp.

La posibilidad de que se contemple que tanto Mar del Plata como Punta del Este queden con circulación de una sola mano, tampoco fue tomada a evaluación por el municipio y muchos consideran que sería una posible solución o por lo menos minimizaría los riesgos hoy existentes.

La falta de iluminación en las calles principales también suman complicaciones al tránsito, lo que conjuntamente a las veredas usurpadas de varios comercios que llegan hasta la calle 39, han causado atropellos hace algunos veranos atrás.

Todas situaciones prevenibles y previsibles en una temporada con ocupación plena, que los vecinos supieron alertar con anticipación pero la reacción municipal no llega. Otro capítulo merecen los accesos a las localidades del sur, que en pleno verano aún continúan sin finalizar.

El área de Inspecciones Generales, quien desde la misma municipalidad advierten que es la indicada para controlar que los comercios no invadan las veredas y las transformen en un mercado persa, no llega, como tampoco lo hace tránsito con la eficacia y la cantidad de agentes que debería haber en relación a la cantidad de turismo presente.

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